El asesino de los Clapton – A.A.S.G.

Me desperté en aquella habitación, incómodo sobre esa dura silla de hospital. Al lado de la cama se encontraba sentado el detective Michael Poirot (hijo del famoso detective Hércules), en la cama estaba acostada Mrs. Clapton, su clienta. Giré la cabeza y vi a la actriz Montserrat mirándome fijamente con sus grandes ojos azules. De repente Poirot comentó a Mrs. Clapton:

– Ha tenido mucha suerte, el veronal de su copa al parecer no le hizo efecto.

-¿Cómo?

-Le expondré los hechos, madame. En la noche de la muerte de su esposo, usted y su marido el Conde George Clapton fueron al gran banquete mientras que Montserrat y el resto de sus compañeros de trabajo interpretaban la obra que usted misma ha escrito. Con su excusa de estar aquejada de una altísima fiebre consiguió no acudir a la representación, y sin embargo aún acudiendo al banquete, no se dio cuenta de que Tom no estuvo ni a la obra ni al banquete…

-¡Lo que dice no tiene ningún sentido!

-Ese es el caso, madame, al principio para mí todo esto no tenía sentido, ni siquiera la desaparición de su amigo el mayordomo Tom.

-¿Qué? Lo que dice es imposible, ese mayordomo lleva sirviéndome durante más de siete años.

-Y siete años planificando la muerte de su marido o mejor debería decir ex marido, ya que pensaba casarse con él solo para conseguir su fortuna y casarse con Tom.

-Cierto, pero aun así yo no fui, pensaba esperar a su muerte para ejecutar mi gran y meditado plan.

-Pero, ¿por qué actúa así madame?-dije- se está implicando usted misma.

-Mira quien lo dice, el ayudante de detective que en realidad no ayuda.

No se porque en ese instante Poirot no acudió en mi ayuda y me miró como si no le importara.

Mrs. Clapton siguió:

– Además yo actúo como me da… ah… ayuda…

Miré a los lados, vi a todos petrificados y Michael… no estaba. Cuando volvió me dijo: no tiene más de cinco minutos de vida, al parecer alguien ha rasgado su soporte vital, lo que confirma mis sospechas…

-Poirot, usted es como su padre.

-Me lo dicen a menudo bueno, al grano, ve a Scotland Yard y diles que caso resuelto. Culpable: el mayordomo. Yo voy a terminar de explicarle el caso a Mrs. Clapton antes de que… ¿Cómo lo dice?

-De que la palme.

-A si, antes de que… suena un poco raro, ¿no? ¿Cómo lo decía mi padre?

-Creo que decía que antes de que fuese demasiado tarde.

-A eso me gusta más. Le llamaré sobre el caso otro día.

-De acuerdo, adiós.

Al final ese otro día llegó y Poirot se encontraba muy animado con el resultado del caso. La detención del mayordomo fue perfecta, confesó que se casaría con Mrs. Clapton y después la mataría para hacerse con la fortuna familiar, sin ser un sospechoso pero, sin pensar que si se escapaba sería el principal sospechoso, según Poirot gran error el suyo.

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