El baúl de los recuerdos – I.J.

Cuando lo levanté lo tuve claro, ese era el baúl,ese baúl que hacía que mis pensamientos volvieran al pasado,que cada uno de los recuerdos otra vez cobraran vida en mi mente. Lo abrí y miré entre las cosas que había y ví esa foto que tanto nos gustaba a los dos. Que cuando nos la hicimos,nos pusimos los dos de foto de perfil en Facebook. De repente sentí como si todo se desvaneciera, como si mi vida no tuviera sentido. Una lágrima cayó, y ya sabía que esa lágrima sería la responsable de un llanto, de un llanto causado por un desamor.

Me di cuenta que las heridas no sanan con el tiempo, sino que se hacen más profundas. Puse en una balanza los momentos malos y buenos, y para mi sorpresa salí sonriendo pero a la misma vez sentí lágrimas cayendo. Me di cuenta de que yo nunca podría odiarlo, que aunque nos hicieramos tanto daño aun nos quedaban las cenizas y memorias imborrables de un fuego que se apagó. Y me dije a mi misma: “Así es el desamor”. Intente de darme ánimos, pero era inutil al pensar que yo misma podría hacerlo.

Entonces en ese momento pensé en Nerea, en los consejos y ánimos que me daba cada vez que la llamaba diciéndole que estaba mal, que no podía olvidarlo,que todavía seguía aferrado en mis pensamientos. Decidí llamarla, me levanté, cogí mi móvil y busqué su número en las últimas llamadas. Un toque, dos toques, tres toques… No lo cogía ¿Estaría ocupada? ¿O no quedría hablar conmigo? Fuera lo que fuera necesitaba hablar con ella. Ella era la única que me comprendía y sabía darme ánimos como nadie más lo hacía.

Intente llamarla otra vez y esta vez lo cogió de inmediato.

-Dime Laura, siento no haberlo cogido antes pero estaba en la ducha. ¿Qué pasa? ¿Ocurre algo? -dijo Nerea un poco nerviosa.

Tardé unos segundos en contestar.

-¿Por qué me mientes? ¿Por qué siempres me dices que yo valgo muchísimo más que él y que él no merece mis lágrimas? ¿Porqué? ¿Porqué lo haces? ¿No te das cuenta de que no valgo nada? Soy lo peor. No soy capaz de sacármelo de la cabeza,él lo era todo para mí, era mí vida y ahora que no está es como si mi vida se hubiese ido.-Le dije deprimida y llorando.

-Venga, Laura,no te rindas ahora. No puedo verte así, diciendo que no vales nada. Yo siempre he creído en ti. Cuando te conocí dijiste que eras de esas que luchaban hasta el final por conseguir sus metas. Ya sé que has cambiado, el tiempo hace eso con las personas que sufren. Y que esta meta es más alta que nunca. Pero en el fondo sé que esa idea sigue en ti,y necesitas encontrarla. Lucha pequeña, lucha. No te creas a esos que retuitean “como tu no hay dos, hay dos millones”. Sabes de sobra que es mentira, que sólo es una excusa para no sentirse tan perdedores. Sigue luchando,yo sé que tu puedes. Que la dificultad te haga más bonita la escalada. Pelea por tus sueños, que si necesitas un empujón yo te lo doy. Pero por favor,no vuelvas a decirme que eres lo peor, que no eres capaz, no vuelvas a decirme que hoy lo dejas. Porque no te dejo.

Colgué, me quedé sin palabras al escuchar lo que me dijo, en un momento pensé que era inútil todo lo que me había dicho, pero me paré a pensar unos minutos y me dije: “Laura sé que lo echas de menos, pero no puedes comportarte así,como una niña pequeña cuando no tiene lo que quiere. Tienes que intentar no estar así, es lo mejor. Piensa que en algún lugar del mundo alguien esta como tú, y es porque no te encuentra, porque no encuentra a su verdadero amor. Y aunque aun no sea ese día,tarde o temprano llegará. Solo estoy segura de una cosa,que Carlos no era esa persona. Y si lo erá,el destino lo traerá de nuevo a tu vida”.

En ese instante fuí a la mesa donde estaba el baúl, lo cerré y me dije: “No me rendiré, por que eso es de perdedores, pero si algun día vuelvo a coincidir con él, que pase lo que tenga que pasar”.

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